En la Cumbre
de Presidentes de Ouro Preto, de diciembre de 1994, se aprobó un Protocolo
Adicional al Tratado de Asunción el Protocolo
de Ouro Preto ‑ por el que se establece la estructura
institucional del MERCOSUR y se lo dota de personalidad jurídica internacional.
En Ouro Preto
se puso fin al período de transición y se adoptaron los instrumentos
fundamentales de política comercial común que rigen la zona de libre
comercio y la unión aduanera que caracterizan hoy al MERCOSUR, encabezados
por el Arancel Externo Común.
Así, los Estados
Partes iniciaron una nueva etapa ‑ de consolidación y profundización
‑ donde la zona de libre comercio y la unión aduanera constituyen
pasos intermedios para alcanzar un mercado único que genere un mayor
crecimiento de sus economías, aprovechando el efecto multiplicador de
la especialización, las economías de escala y el mayor poder negociador
del bloque .
2.
EL MERCOSUR POLÍTICO
El MERCOSUR sienta
las bases fundamentales sobre las que se consolidan definitivamente
las relaciones entre los países del emprendimiento. Representa, por
sobre todo, un Acuerdo Político, el más importante alcanzado en la región.
A partir de este Acuerdo, los conceptos de confiabilidad, armonía, razonabilidad
y previsibilidad pasan a formar parte del lenguaje y de la convivencia
política, económica y social de nuestras sociedades. La "red de
seguridad política" del MERCOSUR genera las reglas de juego necesarias
para que se desarrollen plenamente las interrelaciones económicas y
comerciales existentes.
El MERCOSUR es
un elemento de estabilidad en la región, pues el entramado de intereses
y relaciones que genera, profundiza los vínculos tanto económicos como
políticos y neutraliza las tendencias hacia la fragmentación. Los responsables
políticos, las burocracias estatales y los hombres de empresa, tienen
ahora un ámbito de discusión, de múltiples y complejas facetas, donde
abordar y resolver asuntos de interés común. Ello seguramente estimula
una mayor racionalidad en la toma de decisiones de todos los actores
sociales.
La integración
genera un nivel de interdependencia tal, que el juego de intereses cruzados
lleva progresivamente a los actores públicos y privados a moverse en
un escenario político común, que excede los aparatos políticos nacionales.
En efecto, los avances en la construcción del mercado común implican
necesariamente la conformación de un ''espacio político común “
en el que en forma implícita rige una "política MERCOSUR”.
En este contexto,
los cuatro Estados Partes del MERCOSUR, junto a Bolivia y Chile. han
constituido el "Mecanismo de
Consulta y Concertación Política" en el que se consensúan
posiciones comunes en materias de alcance regional que superan lo estrictamente
económico y comercial.
Así, en ocasión
de la X Reunión del Consejo del Mercado Común (San Luis, 25 de Junio
de 1996), se suscribió la “Declaración
Presidencial sobre Compromiso Democrático en el MERCOSUR”, así
como el Protocolo
de Adhesión de Bolivia y Chile a dicha Declaración, instrumento
que traduce la plena vigencia de las instituciones democráticas, condición
indispensable para la existencia y el desarrollo del MERCOSUR.
En esa misma
oportunidad se suscribió una Declaración
de los Presidentes de los Estados Partes del MERCOSUR, Bolivia y Chile,
reafirmando su respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina
en la disputa de soberanía sobre la cuestión de las Islas Malvinas.
Posteriormente,
en la Reunión del Consejo del Mercado Común de julio de 1998, los presidentes
de los Estados Parte del MERCOSUR y de las Repúblicas de Bolivia y Chile
suscribieron el "Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático",
por medio del cual los seis países reconocen que la vigencia de las
instituciones democráticas es condición indispensable para la existencia
y desarrollo de los procesos de integración y que toda alteración del
orden democrático constituye un obstáculo inaceptable para la continuidad
del proceso de integración regional.
Asimismo, en
dicha ocasión se suscribió la “Declaración
Política del MERCOSUR, Bolivia y Chile como zona de Paz"
a través de la cual los seis países manifiestan que la paz constituye
un elemento esencial para la continuidad y el desarrollo del proceso
de integración regional. En ese sentido, los seis gobiernos acuerdan,
entre otros puntos, fortalecer los mecanismos de consulta y cooperación
sobre temas de seguridad y defensa existentes entre sus países y promover
su progresiva articulación y realizar esfuerzos conjuntos en los foros
pertinentes para avanzar en la consolidación de acuerdos internacionales
orientados a lograr el objetivo del desarme nuclear y la no proliferación
en todos sus aspectos.
3.
Una nueva Etapa
El MERCOSUR se
constituyó como una unión aduanera, hecho que marcó cambios fundamentales
para las economías de la región.
En primer lugar, genera un
compromiso muy importante entre los cuatro países, lo que se refleja
en una tendencia natural al disciplinamiento conjunto de las políticas
económicas nacionales, asegurando conductas previsibles y no perjudiciales
para los socios;
En segundo lugar,
y estrechamente ligado al párrafo anterior, existe un arancel externo
común. La necesidad que eventuales modificaciones de los niveles de
protección de los sectores productivos deban ser consensuadas cuatripartitamente,
impone un nuevo estilo a las políticas comerciales nacionales. Así,
éstas deben ser menos discrecionales y más coordinadas, lo que brinda
un marco de mayor previsibilidad y certidumbre para la toma de decisiones
de los agentes económicos;
En tercer lugar,
es posible afirmar que la nueva política comercial común tiende a fortalecer
y reafirmar los procesos de apertura e inserción en los mercados mundiales
que vienen actualmente realizando los cuatro socios individualmente.
El MERCOSUR no fue creado como una fortaleza con vocación de aislamiento;
por el contrario, fue concebido como un reaseguro de la inserción de
nuestros países al mundo exterior;
En cuarto lugar,
las empresas de todo el mundo tienen hoy al MERCOSUR en su agenda estratégica;
la unión aduanera representa un salto cualitativo decisivo para los
agentes económicos. De ahora en más, sus decisiones de producción, inversión
y comercio tienen necesariamente como referente obligado el mercado
ampliado del MERCOSUR;
En quinto lugar,
y a partir de los cuatro elementos enunciados precedentemente ‑
mayor compromiso, certidumbre en la estructura arancelaria, no aislacionismo
de los flujos de comercio internacional y salto cualitativo ‑,
se logra reducir el riesgo para invertir en el MERCOSUR y, por lo tanto,
se fomentan nuevas inversiones de empresas regionales y extranjeras,
que tratan de aprovechar las ventajas y los atractivos del mercado ampliado;
La captación
de las inversiones es uno de los objetivos centrales del MERCOSUR. En
un escenario internacional tan competitivo, en el cual los países se
esfuerzan en brindar atractivos a los inversores, la conformación de
la unión aduanera es una "ventaja comparativa" fundamental,
pues otorga un marco muy propicio para atraer a los capitales. Aun con
todas las dificultades derivadas del difícil escenario económico internacional
y de los inconvenientes resultantes de los procesos de reestructuración
de las economías internas, el MERCOSUR ha sido uno de los principales
receptores mundiales de inversión extranjera directa.
Una de las grandes
virtudes del MERCOSUR es haber logrado que el proceso de negociación
se realizara sobre bases realistas, razonables y flexibles. Es decir,
el gran mérito del MERCOSUR fue mantener el proceso integrador adaptando
los instrumentos con flexibilidad a las realidades de los cuatro países.
El resultado es el MERCOSUR posible, dadas las características y capacidades
de las estructuras económicas y políticas de cada uno de los socios
.
Sólo así fue
factible alcanzar la unión aduanera, cumpliendo los plazos fijados en
el Tratado de Asunción. Las negociaciones desarrolladas durante los
últimos meses y los acuerdos alcanzados ponen de manifiesto esta afirmación.
Todos los países han defendido sus principales intereses y al mismo
tiempo, han debido consustanciarse con los problemas y realidades de
los restantes socios. Fue, sin duda alguna, un ejercicio de negociación
arduo, transparente y solidario.
Así, en el año
2000, los Estados Partes del MERCOSUR decidieron encarar una nueva etapa
en el proceso de integración regional, la cual se denomina "RELANZAMIENTO
del MERCOSUR” y tiene como objetivo fundamental el reforzamiento de
la Unión Aduanera tanto a nivel intracomunitario como en el relacionamiento
externo.
En este marco,
los Gobiernos de los Estados Partes del MERCOSUR reconocen el rol central
que tienen la convergencia y la coordinación macroeconómica para avanzar
profundamente en el proceso de integración. Así, se busca lograr la
adopción de políticas fiscales que aseguren la solvencia fiscal y de
políticas monetarias que garanticen la estabilidad de precios.
Asimismo, en
la agenda del relanzamiento del MERCOSUR, los Estados Partes decidieron
priorizar el tratamiento de las siguientes temáticas, con el objetivo
final de profundizar el camino hacia la conformación del MERCADO COMUN
DEL SUR: